Publicado por guido, mayo 24, 2007
Es algo natural que los que detentan el poder estatal quieran limitar la libertad de expresión. El poder corrompe, como decía Lord Acton, y si es absoluto aún más corrompido puede estar el poderoso. Por lo tanto, aquel que investiga, critica abiertamente, expresa una opinión diferente al del poderoso, etc. resulta un elemento molesto para el gobernante o funcionario público. La lista de ataques que el generalísimo Chávez ha realizado contra los medios de comunicación ha sido denunciada por la Sociedad Interamericana de Prensa. El discípulo del bolivariano, el presidente Correa, tildó entre otras cosas de “mafias informativas” a los medios de comunicación ecuatorianos. ¿Y en Nicaragua cómo andamos? La misma SIP refleja en su reporte los dichos de la esposa del presidente Daniel Ortega que pintan de cuerpo entero la intencionalidad del poder ejecutivo respecto a la libertad de expresión: “Vamos a usar nuestros medios, para que nuestra información salga incontaminada, directa, como hicimos durante la campaña”. El periodista Oppenheimer publicó una nota el 17 de mayo mencionando el peligro al cual se enfrenta la región respecto a los límites a la libertad de prensa que algunos gobiernos, no sólo los tres mencionados más arriba, estarían intentando o aplicando actualmente.
Etiquetas: Libertades civiles | 2 comentarios
Si bien la eliminación de la libertad de prensa en Venezuela es EL tema en el centro de este debate, por lo menos en Iberoamérica, creo que los límites a la libertad de prensa son temas que los liberales deberíamos comentar. Si bien la prensa ha sido la organización social encargada de fiscalizar a los Estados modernos y de transmitir esa información de forma masiva a toda la población, también es cierto que en este quehacer la prensa ha estado muchas veces sesgada y muchas otras veces ha sobrepasado las barreras de un tema tan importante como es la privacidad de las personas.
Todos los liberales demócratas estamos de acuerdo en limitar el poder del Estado, pero ¿quien limita el poder de la prensa? ¿quien fiscaliza la información de la prensa? ¿quien controla que la prensa no afecte la privacidad de los ciudadanos? La respuesta es NADIE y como dice Mario Vargas Llosa en un artículo publicado en EL Periódico (03/06/07) nadie tiene el valor de hacerlo por las implicaciones que eso podría tener en las democracias actuales. Si bien este es un tema que prácticamente no controlo y en el cual no tengo una posición consolidada, creo que es necesario analizar cuales han sido los beneficios y perjuicios de el incremento constante de la libertad de prensa y si en un dado caso hay que uscar límites a la misma.
Javier Calderón
En el siglo XVII Gabriel Naudé describía un golpe de estado como “el rayo que fulmina antes que el truenoâ€. Y tradicionalmente así ha sido. Los golpes de estado se han caracterizado en gran número de ocasiones porque cuando son conocidos ya se han producido. La población es consciente de que existe un nuevo gobierno una vez ha sido derrocado el anterior. Es, mejor dicho, era necesario que la población se mantuviera ignorante para evitar una reacción popular en contra del gobierno atacado. Los medios de prensa, en general, siempre han sido uno de los primeros objetivos a ocupar en cualquier intentona golpista. De derechas o de izquierdas.
La proliferación de medios de comunicación, la expansión de la democracia, la presión internacional y la amenaza de intervención militar extranjera hacen prácticamente imposible, al menos en América Latina, el golpe de estado tradicional. El recuerdo de la experiencia en una cárcel americana de Noriega es un fuerte disuasor a las veleidades de quien cree que puede tomar el poder mediante un golpe de mano. La nueva modalidad de golpe de estado, inaugurada por Fujimori, perfeccionada hasta la náusea por Chávez, e imitada por sátrapas de la misma ralea en todo el hemisferio es el golpe de estado lento. La mecánica es relativamente sencilla. Culpando a la democracia de la pobreza que crea un estado mercantilista y corrupto, un outsider al sistema se hace con la presidencia. Tenemos un nuevo presidente. Democrático, sin duda, pero sospechoso. Poco a poco, el gobierno comienza a sesgar la independencia de los otros poderes del estado, particularmente el poder judicial. Sigue con la prensa, comprando a los dueños de los medios, la mayoría de ellos encantados además de ser comprados y amenazando a los que pretenden mantener su independencia, comenzando por los anunciantes. Una nueva constitución a medida, la disolución de un congreso que no colabora, el nombramiento de jueces afines y, finalmente, la expropiación de los medios son los siguientes pasos.
Mientras tanto, las reacciones son tímidas o inexistentes. Paso a paso, sin escándalos, a veces sin violencia, con los medios de comunicación callados, si no aplaudiendo, se va pasando de un estado de derecho a un régimen de libertades. La libertad deja de ser un derecho del individuo para convertirse en una graciosa concesión del tirano. Y la gente perdió su libertad y ni siquiera se enteró. Cuando se dan cuenta, es demasiado tarde. El gobierno es el estado, la sociedad civil no existe, no hay medios críticos, el disidente piensa que está solo y el miedo entra en el cuerpo.
Contestando a Javier. He tratado de explicar la importancia de los medios en estos procesos golpistas. Los medios sirven para informar. Pero también tienen la responsabilidad de crear opinión, de unir gente en torno a una idea. No basta con decir que Pepito mató a una viejita. Tienen que decir que está mal que Pepito ande matando viejitas. El sesgo de los medios es necesario y bueno para la sociedad. Aún a sabiendas de que es humanamente imposible no sesgar una noticia, si los medios no imprimieran opinión en sus informaciones, nos bastaría con un único medio de comunicación que transmita asépticamente toda la información. Y que cada quien haga su propio juicio. No se puede fiscalizar la calidad de la información de los medios ni controlar el poder de la prensa. ¿A criterio de quien una información es de calidad? ¿Cuándo podemos decir que un medio tiene mucho poder? La única manera de asegurar medios de calidad que sirvan a la sociedad es la pluralidad informativa, eliminar las barreras a la creación de medios de comunicación (frecuencias radioeléctricas, carnets de periodista, sindicación obligatoria, licencias,…). Quien quiera tener un medio para informar, que lo cree. Que informe, opine y sesgue. Cada quien adoptará o rechazará la opinión de un determinado medio. Se podrá contrastar distintas opiniones en distintos medios para definir una posición personal para cada tema. El medio será veraz o será falaz. No importa. Al final, son los ciudadanos, con sus decisiones de cada día, los que eligen ser informados por el medio A o por el medio B. El único límite a los medios es la infamia y la calumnia contra las personas. Pero para eso, están los tribunales. Todo lo demás es matar al mensajero.