Llamado a la solidaridad del nuevo jefe del FMI

El Sr Dominique Strauss-Kahn ha sido elegido nuevo director gerente del Fondo Monetario Internacional, en reemplazo de Rodrigo de Rato. Mantengo mi ilusión: que sea el último director del organismo internacional. Ojalá que las ideas de innumerables economistas y pensadores libertarios de los últimos doscientos años iluminen la mente del nuevo Jefe Burócrata Internacional para que disuelva este ente público, cuyos 2.700 empleados lucran con el dinero de los contribuyentes de los 185 países miembros. No me cuenten que el FMI tiene que existir para brindar asistencia financiera a los países que tienen problemas de liquidez en su balanza de pagos. El dinero que puede aportar el Fondo en caso de crisis financiera es similar a la ayuda que puede brindar un balde de agua si se quemaran los diez primeros pisos del Empire State en New York. Si le sumamos el carácter coercitivo del origen de los fondos con los que juega a ser el “bombero internacional” no hay mucho más que decir: por el bien de los pobres y no tan pobres del planeta, cierren el FMI.

Los derechos de propiedad y la prosperidad

Existe una íntima relación entre los derechos de propiedad y la prosperidad que raras veces ponderamos.   Veamos.    La prosperidad es una consecuencia de la libertad porque una sociedad basada en derechos de propiedad seguros permite a los dueños de capital invertir y buscar  los beneficios del intercambio.   Existe amplia evidencia que el hombre prospera con el intercambio.    Por lo tanto,  los derechos de propiedad son una condición necesaria tanto para la libertad como para la prosperidad.

Por lo tanto, no tratemos con desinterés el hecho que a alguien le invadan  su finca o que sea despojado de sus pertenencias legítimamente ganadas.   Debemos exigir que los  gobernantes velen por el resguardo  de la propiedad de todos ya que, de lo contrario,  no habrá prosperidad para ninguno.