Pagando la cuenta

En EEUU los gobiernos de todas los niveles administrativos tienen problemas fiscales. Por eso los gobiernos estaduales o federal ya están creando o pensando en incrementar impuestos. ¿Se convertirán los Estados Unidos en territorios de mayores cargas tributarias al estilo europeo? Lo que está claro es que esta “orgía” de gasto público alguien la tiene que pagar, y no será del bolsillo precisamente de los políticos que decidieron las estatizaciones, salvatajes y demás. O lo pagarán los tenedores de dólares a través del impuesto inflacionario o los contribuyentes actuales mediante incrementos en la carga tributaria o los contribuyentes futuros para pagar la deuda pública que hoy está emitiendo el gobierno y que tendrá que emitir para financiar este incremento de erogaciones estatales. No hay magia, no puede haberla si Santa Claus y los Reyes Magos no existen. Lo que se discute hoy en el mundo es cómo se distribuye el costo de la fiesta. No hay almuerzo gratis.

La fiesta del gasto público no puede ser indefinida

La fórmula que surgió  a raíz de la crisis mundial del 2008 es que los gobiernos deben gastar más para salir de la crisis.   Por mucho que hayamos argumentado que no se puede salir de la crisis haciendo que el gobierno gaste más,  ganaron la batalla mediática  los proponentes de dicha fórmula.   Algunos pensamos que no es razonable pensar que si la intervención estatal en la tasa de interés y en el gasto público fue la causante de dicha debacle,  que el gobierno cambiara casas por carreteras (y más gasto público)  y que eso fuera la salida a la crisis.    Pues el tiempo empieza a darnos la razón.   Primero,  la Canciller de Alemania,  Angela Merkel,  criticó las recientes políticas de la Reserva Federal y pidió  un regreso a la “sensatez”.    Segundo,  el día de hoy el Presidente de la Reserva Fedeal,  Ben Bernanke,  le expresó categóricamente al Congreso de los EEUU su preocupación sobre el déficit fiscal exhortándolos a que reduzcan dicho déficit que actualmente  llega casi a US$2 mil millardos  (US $2 trillones, en inglés).  

Es evidente entonces que la fiesta del gasto público no puede ser indefinida.    Hasta los mismos proponentes de más y más  gasto (como lo fue la Reserva Federal de los EEUU) están ahora pensándolo dos veces.   El Presidente de la Reserva Federal  lo expresó así a los miembros del Comité del Presupuesto del Congreso de los EEUU “unless we demonstrate a strong commitment to fiscal sustainability,  in the longer run we will have neither financial stability nor healthy economic growth’’.   En esencia,  Bernanke señaló que si no se reduce el déficit fiscal,  en el largo plazo no habrá  ni estabilidad financiera ni crecimiento económico.    Por fin algo de sensatez.   Ojalá que los  gobiernos latino americanos lo oigan.