Obama, el día después

El presidente de EEUU, anunció que el Congreso había sancionado la ley por la cual se elevaba el límite de la deuda pública y gracias a la cual se “había evitado un default que hubiera devastado a la economía norteamericana”. Según el presidente el acuerdo compromete reducir el déficit en 2,5 billones de dólares en los próximos 10 años (recordemos que el déficit acumulado en los próximos años está estimado en unos 11 billones). Obama menciona también que este acuerdo es un primer paso y que los dos partidos deben comprometerse en un plan más amplio para ampliar la reducción del déficit fiscal, pero pone el acento en que esto no puede hacerse solamente cortando gastos sino que también deben subirse impuestos. El blanco del presidente lo dejó bien delimitado: “los americanos más ricos y las grandes empresas deben pagar una participación justa”. También habló de reducir impuestos a la clase media, para incrementar su ingreso disponible. También se refirió a reducir las trabas burocráticas para que los empresarios puedan plasmar sus ideas innovadoras en buenos negocios. Y además se refirió a la necesidad de aprobar los tratados de libre comercio que ya estaban negociados con otros países. Estas tres medidas no estarían nada mal para reflotar la economía. Luego se refirió a la necesidad de otorgar préstamos a las empresas constructoras para que inviertan en infraestructura y así puedan contratar a los trabajadores que quedaron desempleados como consecuencia de la recesión en los sectores inmobiliarios y construcción. Esto último ya se intentó en los últimos años y son medidas de corto plazo que cuando los subsidios a dichas empresas se retiran generan un incremento del desempleo, al ser negocios impulsados artificialmente. No hubo ninguna referencia de Obama a la necesidad de reformar los programas sociales (Medicare, Medicaid y Seguridad Social) que insumen el 60% del presupuesto del gobierno federal y tienden a ser una “bola de nieve” que para dentro de 40 años insumirán el 20% del PIB.

 

Interesante la entrevista a John Mauldin, que afirma que hay que hacer recortes de gastos por 10 billones de dólares, es decir, 4 veces más que lo anunciado. De lo contrario los norteamericanos “se encontrarán con una carga tributaria que nadie podrá comprender”.