Publicado por guido, octubre 11, 2011
Comenzó en España, en la Puerta del Sol precisamente. Miles de personas, la mayoría jóvenes y muchos universitarios, que protestaban contra la corrupción encarnada en la dirigencia política española que vive como la nobleza de siglos pasados. Protestaban también contra los salvatajes financieros estatales al sector financiero. Manifestaban contra las corporaciones y su vínculo con la política. La página del movimiento Democracia real YA! comienza así: “Europa para los ciudadanos y no para los mercados: No somos una mercancía en manos de políticos y banqueros”. Los “indignados” españoles, así se llamarían, marcaron el inicio de las protestas en muchos países de occidente de gente mayoritariamente joven que observa con enorme temor el futuro laboral. Ahora ¿es un movimiento antisistema o más bien conservador?. ¿Intentan conservar los privilegios conseguidos por sus padres y abuelos o rechazan dichos privilegios? ¿Intentan mantener el Estado de bienestar intacto para de esa manera continuar viviendo por encima de las posibilidades, que otros paguen la fiesta, su fiesta?. Algunos análisis al respecto acá, acá, acá y acá.
En los Estados Unidos también están surgiendo protestas similares, en varias ciudades del país. La semana pasada estuve en New York y en uno de los paseos típicos me encontré en frente a estos manifestantes, en la Liberty Square, donde el movimiento Occupy Wall Street mantiene un campamento permanente. Son los “indignados” estadounidenses. La escenografía de la protesta vale la pena relatarla: algunos cientos de personas, la mayoría jóvenes, que ocupan una plaza de la zona céntrica financiera de Manhattan; las pancartas escritas contra los subsidios estatales a los bancos, contra la guerra y también muchas de ellas contra el “capitalismo de amigos” (crony capitalism), contra la relación entre las grandes corporaciones y la política; otras pancartas manifiestan estar a favor del “derecho a un trabajo digno” o a un “ingreso que permita costear un nivel de vida digno”; el método con el cual toman las decisiones de las acciones del movimiento de protesta parece ser el de asamblea (grandes grupos donde se va tomando la palabra y luego votando a favor o en contra de las propuestas); algunos de los manifestantes tocan instrumentos de percusión mientras otros bailan al son de aquellos; un porcentaje no menor son hippies ya rondando las seis décadas de edad que aparentan querer rememorar aquellas manifestaciones de los años sesenta (el Mayo francés, etc.). Simultáneamente los turistas que se acercan a la plaza y toman fotos o filman esta no habitual imagen del downtown neoyorkino. Los canales de televisión que toman algunas imágenes o entrevistan a los manifestantes son parte de la postal. Y, por último, la policía que rodea el perímetro de la plaza. La escena es bastante risueña, si nos abstraemos del contenido de las propuestas de los manifestantes: un par de cientos de personas sentadas en grupos, con pancartas, bailando o tocando el tambor y la guitarra, siendo fotografiadas por turistas y canales de TV, rodeadas de uniformados que cuidan que la manifestación no traspase los límites de la plaza.
Estoy de acuerdo 100% con que el “capitalismo de amigos” es un juego de “suma cero”, donde los ganadores son aquellos que pueden acercarse al poder político, que es el que reparte los privilegios. Estoy de acuerdo con que los salvatajes al sistema financiero de esta última crisis no sólo es inmoral sino que además ha profundizado el problema de sobre endeudamiento y malas inversiones provocado por la reducción artificial (gracias a los principales bancos centrales del planeta) de las tasas de interés. Pero no concuerdo con las propuestas de los manifestantes, ni de los que están en España y Europa ni los de las ciudades de EEUU. Creo que no quieren cambiar el sistema en definitiva. Ya que pretenden que los salvatajes del Estado se redireccionen hacia ellos y no hacia otros grupos. Statu quo puro y duro. La única diferencia es el grupo-objetivo que ganará el privilegio.
La difusión de este tipo de manifestaciones en muchos de los llamados países desarrollados tiene aún una resolución indefinida. Por ahora no creo que tengan un peso político suficiente (al estilo del Tea Party) como para ser tomados en cuenta en las próximas elecciones presidenciales en EEUU, en noviembre del año próximo. Sus propuestas son de lo más variadas y muy “nebulosas”, poco precisas. Pero todo puede cambiar en un mundo donde la incertidumbre es una característica que refleja la situación de muchos de los países “avanzados”. Son tiempos sumamente interesantes. No está claro si habrá un cambio real de sistema o un cambio “gatopardista”. Es decir, no hablo de una revolución sino de la tendencia hacia la cual pueden ir modificándose las instituciones actuales.
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