Marcha mundial de “indignados”: algunas reflexiones más

Hace ya unos días se realizaron manifestaciones de los llamados “indignados” por cientos de ciudades del planeta (para ver las fotos, clic acá). La más violenta y multitudinaria parece que fue la de Roma. Escuché en una radio a uno de los que lideraban las manifestaciones, creo que en New York o alguna ciudad sudamericana. Esta persona decía que se oponían a los tres poderes más grandes del mundo: el financiero, el político y el mediático. ¿Qué es este nuevo “movimiento”? ¿Será, como dice el expresidente español Aznar, un grupo marginal antisistema? Aparentemente son personas que le asignan a los bancos la responsabilidad de la crisis económica y financiera de los últimos años, lo cual ha llevado a la franja de jóvenes a niveles de desempleo sumamente elevados. Y los “indignados” son mayoritariamente jóvenes, quizás muchos universitarios o con un título ya, que observan cómo sus expectativas laborales se esfuman con la crisis actual. Probablemente quieren volver a la situación previa a la crisis, donde los universitarios tenían un ingreso casi asegurado, ya sea por lograr un empleo o a través de un subsidio estatal. Las cosas hoy no son tan fáciles: el desempleo ha aumentado enormemente en occidente, fundamentalmente en los países desarrollados, y los presupuestos estatales ven menguada su posibilidad de continuar sosteniendo los planes de seguros de desempleo. Por lo tanto, muchos salen a la calle a manifestarse contra los supuestos culpables de la crisis, a proponer que en vez de salvar a los bancos los salven a ellos, a eliminar las ganancias como incentivo para que las empresas operen, a cuestionar la globalización comercial y financiera, etc, etc.

 

Si bien las manifestaciones de “indignados” se dieron en casi un millar de ciudades del planeta, aún son minoritarias en lo que respecta al volumen, a la cantidad de manifestantes. Probablemente el éxito o fracaso de este nuevo movimiento esté entrelazado con lo que suceda en materia económica en el mundo, con la evolución del empleo y el desempleo, con las expectativas de los jóvenes respecto a su futuro. Pero si nos guiamos por las consignas que sostienen estas personas difícilmente sirvan para solucionar los problemas económicos de los países en crisis. No es eliminando las ganancias como las empresas van a administrar sus recursos de manera más eficaz y eficiente. No es reduciendo la globalización, es decir, la mayor integración económica entre miles de millones de personas en el mundo, como se eliminará la crisis actual. Sí, probablemente, estén en lo cierto los “indignados” respecto a los privilegios que tienen los bancos en nuestra época (que no es de ahora, sino de hace ya largas décadas). No es emitiendo toneladas de dinero por parte de los bancos centrales, para dárselas a los bancos, como se solucionarán los problemas de capitalización y malos activos de aquellas entidades.

 

Los “indignados” lucen más como un “revival” de otros grupos pasados a favor de un sistema más recostado en ideas socialistas, intervencionistas y dirigistas en materia económica. Confunden la ayuda estatal a los bancos de la actualidad con el sistema capitalista (leer este artículo de Juan Ramón Rallo al respecto). Confunden a la globalización como uno de los elementos culpables de la crisis. Creen que la economía es un “juego de suma cero”, por eso piden menores ganancias empresariales. Por ahora no son políticamente relevantes, pero el descontento en aquellos países occidentales desarrollados puede ir creciendo, a medida que se haga cada vez más claro que el enorme Estado de bienestar (con el gasto público promediando entre 45 y 55% del PIB) es insostenible. Por último, un artículo sobre los “indignados” de Wall Street, escrito por Anthony Gregory,  otro de Jeffrey Tucker y el último de Michael Tanner.