Juventud en hiper desempleo
Hace un par de semanas hacíamos referencia a la altísima tasa de desempleo de los países bálticos (Estonia, Lituania y Letonia). El instituto de estadística español publicó luego los datos del mercado laboral: mientras que la tasa de desempleo llegó al 22% la población de entre 16 y 20 años tiene una tasa de paro del 62% y la de los menores de 25 años llega al 42%, según consigna Libertad Digital. Son casi 900 mil jóvenes que, queriendo trabajar, no encuentran quien los contrate. Impresionan las cifras. No tengo conocimiento si toda esta gente recibe un subsidio del gobierno (seguro de desempleo) o de sus padres, pero está claro que de "algo" viven. Lo cual significa que hay cientos de miles de españoles que tienen que financiar a toda esa enorme cantidad de jóvenes para que al menos se alimenten (hay que sumar los poco más de 3 millones de personas, que tienen más de 25 años, que también están desempleadas).
En la nota se expone la causa de esta aterradora cifra de desempleados: las normas laborales que imponen costos excesivos sobre las personas que quieran contratar recursos humanos. Efectivamente, según Doing Business España tiene altísimas regulaciones que hacen enormes los costos de emplear personas. En el ranking general del Doing Business la economía española se encuentra en el puesto 62, pero en términos de regulaciones laborales se ubica en el puesto 157 (entre 183). Y entre los 27 países de la OCDE, evaluados en esta medición del Banco Mundial, España se ubica en el lugar 24. Lejos de los más desregulados mercados laborales de Nueva Zelanda, Irlanda, Estados Unidos o Australia.
Si las autoridades actuales, partidos políticos y sindicalistas quieren solucionar este "karma" que afecta a la economía española desde hace décadas (España tiene las más altas tasas de desempleo de la Unión Europea) deben apuntar sus esfuerzos a bajar los costos de contratación y desregular el mercado laboral. De esa manera, "matan varios pájaros de un tiro", ya que más personas trabajando significan (excepto que estén ocupados en tareas improductivas) mayor producción que incrementa el bienestar de la sociedad y esto, a su vez, generaría mayor recaudación (por la mayor base tributaria conseguida). Habría que sumar al efecto anterior el menor gasto público vía subsidios a los desempleados que debería hacer el Estado español. Así, se iría solucionando el problema del enorme déficit fiscal español. Una medida que logra dos objetivos: bajar el desempleo e ir reduciendo el enorme desequilibrio en las cuentas públicas. No es poca cosa.

















